Este es un espacio para compartir las prácticas que en el dia a dia de la tutoria hemos llevado a cabo en el aula y nos han permitido acompañar al alumno como persona y en su proceso de aprendizaje. Está abierto a las consultas que queráis ir formulando para poder compartir más experiencias.

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GRUPOS DE APRENDIZAJE PARA COMPARTIR EXPERIENCIAS DE DIFICULTADES EN EL AULA

Compartir experiencias del día a día de nuestra práctica profesional motiva y enriquece. Encontrar  un espacio de reflexión a veces  es difícil pero si nos hemos comprometido primero con nosotros mismos y luego con compañeros es más fácil.

A petición de los profesores que han asistido a los distintos talleres o con los que he compartido trabajo profesional en las escuelas, estoy creando un grupo de asesoramiento y encuentro de propuestas para las realidades del aula. Para compartir experiencias  y conocimiento, un espacio de reflexión y motivación para tener herramientas con los alumnos en sus distintas situaciones.

Son grupos a partir de 10 personas que, con preferencia,  pueden ser de distintas escuelas para que sea más enriquecedor.

La frecuencia de los encuentros puede ser quincenal o mensual (a petición) y el lugar es una vez en cada escuela, para aprender de distintos entornos y facilitar el desplazamiento a todos por igual.

La  duración es una hora, u hora y media, y los temas a  tratar son a petición de los integrantes. Al final de cada encuentro se propone, entre todos, el tema que gustaría para la siguiente reunión de manera que todos podamos, a lo largo de los días que quedan hasta la siguiente reunión, irnos fijando en alumnos que tenemos con esta dificultad y aportar trabajos, material y experiencias cuando nos reunamos. Sobretodo es importante que, en el caso que el tema sea de aprendizaje, los que lo deseéis, podáis aportar trabajos donde se refleja la dificultad. Si se trata de estrategias emocionales o de comportamiento, quizás no sea tan necesario, aunque los dibujos espontáneos que realizan los alumnos nos pueden dar mucha información.

Finalmente para que no todo se quede en el encuentro y podamos seguir comunicándonos hasta la siguiente reunión, tenemos un espacio en internet para seguir en contacto.

¿Interesante? ¿Propuestas? ¿Empezamos? Contactad en el mail monicarbonell@resolatencio.es

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No hay errores, hay oportunidades para aprender

En nuestra cultura el error se vive como fracaso, como algo “vergonzoso”. En EEUU fracasar forma parte de la formación, la gente entiende que debe arriesgarse y, si va mal, habrá aprendido y volverá a empezar.

Cuando Edison inventó la bombilla, no le salió a la primera, realizó más de mil intentos. Un discípulo suyo le preguntó por qué persistía en construir una bombilla, si tras más de 1000 intentos no había conseguido más que fracasos. Edison respondió: no siento que sean  fracasos, he conseguido saber 1000 formas de cómo no se debe hacer una bombilla. Persistiendo, Edison consiguió construir la primera bombilla. Para él “una experiencia nunca es un fracaso, pues siempre viene a demostrar algo”.

En el proceso de aprendizaje hay muchas equivocaciones hasta que llegamos al camino correcto.

 

Considero que no hay errores, porque éstos son oportunidades para aprender. Si no nos  equivocamos, no podemos aprender a hacerlo bien. Y si no nos dan el espacio de reflexión, ni las directrices para ello (según la edad), no podremos aprender. ¿Cuantos “errores” no han permitido grandes avances en ciencia?

Una de las bases de aprendizaje es la tolerancia a la frustración. Un niño con una buena tolerancia aprende antes y mejor. Actualmente nos estamos encontrando con muchos alumnos con tolerancia a la frustración a cero o bajo cero.  Muchos niños son educados en la cultura de que tenga lo que quiere, o pensamos que quiere, y lo que necesita, o pensamos que necesita. Antes de que él pueda vivir que no le sale a la primera algo, ya se le está evitando que se lleve “un disgusto”. Pero realmente ¿qué le estamos evitado?, ¿de qué le estamos privando?

Mostrémosles que siempre podemos encontrar una solución, que podemos pedir ayuda y que, reflexionando, obtenemos un aprendizaje.

¿Cómo podemos fomentarlo en la escuela?

  •  Favoreciendo la autocorrección: marquemos la equivocación en el trabajo, dejemos que la corrija y que nos cuente porque estaba mal.
  • Favoreciendo la aceptación del “error”. Muchos alumnos no reconocen que se han equivocado y este es el primer paso. Para ello es importante el siguiente punto.
  • Favoreciendo un espacio semanal en el que cada alumno del grupo clase comente donde se equivocó, sobretodo en la interacción con los demás, y que aprendió.
  • Educando que pedir ayuda no es una debilidad (cuidando que no sea ésta la primera opción antes de intentarlo).
  • Evitemos castigar los errores y favorezcamos la reflexión y resarcir a las personas afectadas cuando la equivocación ha afectado a otros. (Castigar sin ir de excursión por pelearse con un compañero, no permite reflexión ni asumir, con la persona afectada, una responsabilidad).

Cultivando la tolerancia a la frustración y teniendo claro que no hay errores sino oportunidades para aprender, estamos cultivando una base de aprendizaje.

¿Les damos la oportunidad?

 

 

La Lista Blanca

A veces en el aula tenemos un alumno con baja autoestima, o menos aceptado socialmente, o al que le cuesta integrarse en el grupo, o es un grupo poco cohesionado, o un alumno se “empeña” en mostrarnos su lista “negra”, o queremos ayudarle a que descubra sus fortalezas… ¿Qué podemos hacer en estos casos para romper este círculo en el que se ha entrado?  La Lista Blanca

Con este término hago referencia a la lista de los aspectos positivos de nuestra personalidad. Frecuentemente hablamos de lo que no nos gusta de alguien ¿porque no nos centramos en lo que valoramos, en sus fortalezas, en sus capacidades?

Os propongo un ejercicio que siempre ha dado un resultado muy positivo. Durante una semana, en la mesa de cada alumno pegamos una cuartilla. El tutor propone a los alumnos que durante toda la semana vayamos escribiendo, en la lista de cada compañero lo que nos gusta de él. SÓLO podemos escribir lo que apreciamos. Es importante que cómo mínimo cada uno escriba al menos una palabra o fase en cada una de las listas. Sólo palabra o frase, no redacción, por ejemplo “divertido” o “me gusta como resuelves los conflictos en el patio”. Y sólo puede escribir el grupo clase.

Al final de la semana, el tutor deja un espacio de 5 minutos para leer cada quien la suya en voz baja.  Después, y voluntariamente, podemos comentar que ha descubierto cada uno en su lista y trabajar a partir de aquí.

Con este ejercicio, la experiencia ha demostrado que durante una semana todo el grupo se está viendo con otros ojos, se aprenden a valorar detalles, sube la autoestima a alumnos que pensaban que nadie les escribiría porque a ellos nadie les valora, se crea sentimiento de equipo. El tutor  ve fortalezas y capacidades de sus alumnos que puede potenciar, sea para darle un rol desde el que es valorado por el grupo y así facilitarle la integración o para potenciarle y acompañarle a que haya un cambio positivo en el alumno ya sea en aprendizajes o en comportamiento.

Hay tutores que se plantean si van a escribir tonterías. Siempre puede pasar, pero todos se conocen la letra y el que lo hace, también quiere que le escriban a él aspectos positivos.

También me han preguntado si ellos (los tutores) pueden poner la cuartilla en su mesa. La respuesta es sí. Con esto han descubierto aspectos que sus alumnos valoran de ellos y les ha permitido reforzarlos.

¿Queréis una secuencia de película en la que el profesor ayuda a un alumno a sacar su potencial?  En la película El Club de Los poetas Muertos, podéis ver un profesor de literatura cómo saca a relucir el poeta que existe dentro de un alumno que no cree en él.

¿Dudas? ¿Preguntas? Espero vuestros comentarios aquí o en el Facebook http://www.facebook.com/pages/Orientador-tutorial/306847855993291

Con la Lista Blanca de los alumnos también podemos hacer una buena reunión de padres consiguiendo que nos escuchen y trabajen en equipo con nosotros. Lo comento en el próximo post.

El Acompañamiento Activo

¿Por qué se utiliza tanto este término actualmente? ¿A que nos referimos? ¿Quién y como lo hace? ¿Para qué? Intentaremos dar respuesta a continuación.

Acompañar es tener empatía con la persona acompañada, entenderla, transmitirle confianza de que ella puede sacar adelante la situación, ayudarla a reflexionar para que se establezca unos objetivos, ofrecerle otro punto de vista, revelarle sus fortalezas para que pueda utilizarlas en sus metas, corresponsabilizarla en el proceso.

No es un proceso pasivo en el que hay un emisor y un receptor, sino un proceso activo con dos personas implicadas en el objetivo.

¿Un tutor acompaña a sus alumnos? Si, en el poco tiempo que tiene y multiplicándolo, sin recursos (formación que no se imparte en los grados ni en las antiguas licenciaturas), sin mucho tiempo para pensar,  sin una persona que le acompañe a él para reflexionar, ofrecer estrategias y  muchas veces sin la implicación de la familia.

Desde la experiencia de haberlo llevado a cabo, el espacio que dedicas a un tutor como orientador tutorial, se refleja en alumnos reconducidos, corresponsables de su proceso (sea de comportamiento o de aprendizajes) y en familias trabajando en equipo con la escuela porque sienten que ésta quiere ayudar a su hijo. Este proceso acaba revirtiendo en un aumento del rendimiento escolar.

¿Cómo acompañar al tutor para que acompañe a su alumno? Hay formación que se imparte en las escuelas para dar herramientas desde la realidad del aula, es decir, factible y compaginable con los horarios y con tener veintitantos alumnos. Y lo más fundamental, una continuidad a esta formación para que  los tutores, al salir del taller, tengan objetivos mensuales, creen una comunidad de aprendizaje a disposición de la escuela para todos los compañeros, para que  puedan ir compartiendo la aplicación de las estrategias: como va, dudas que se presentan en la ejecución, en un alumno, con un diagnóstico concreto, cómo trabajar el objetivo que tenemos para todos (un alumno con Síndrome de Asperger y queremos trabajar la socialización del grupo clase ¿cómo lo hago con él?), la situación personal y particular de un alumno (sus padres se van a separar ¿cómo le puedo acompañar en este momento?)…

El acompañamiento es para todos los alumnos y sin dejar de prestar atención a la diversidad personal y en los aprendizajes.

Para acompañar al alumno hay que hacerlo desde sus fortalezas, corresponsabilizándole, teniendo presente su emocionalidad y que él sea consciente de ella, y consiguiendo la implicación, no la “delegación” de la familia.

En el próximo post propondré un ejercicio para lograr más sentimiento de equipo en el aula, encontrar las fortalezas de cada quien, aumentar el autoestima… la Lista  Blanca.

Nuevo rol en educación: el orientador tutorial

Actualmente existe mucha inquietud social por el rendimiento escolar de nuestros alumnos, muchas estadísticas,  comparativas con otros sistemas educativos,… El rendimiento y el alumno está siendo el centro de atención,  pero ¿y el tutor?

 

¿Nos hemos centrado en esta figura y la importancia de su rol? ¿Se le dan suficientes recursos y apoyos para que pueda desarrollar su rol? ¿No es hora de que nos centremos más en el tutor, responsable de muchos alumnos,  y  le facilitemos su trabajo con más recursos? ¿No  es hora de implicar a la familia en el  aprendizaje de sus hijos y trabajar en equipo? ¿No sería la respuesta a estas preguntas el primer paso para un aumento del rendimiento escolar?

 

Creo que en educación debería incorporarse el rol del orientador tutorial. La persona que acompaña al tutor para que a su vez pueda acompañar a sus alumnos, que le ayuda a construir su perfil como tutor,  que facilita estrategias  para aplicar en el aula, desde su realidad, para conseguir familias y alumnos más implicados en el proceso  de aprendizaje.

 

El orientador tutorial tiene  un perfil personal y profesional creativo, es conocedor de la realidad de los claustros de las escuelas, la realidad de las familias, las dificultades de aprendizaje y de las altas capacidades. Tiene formación a nivel psicopedagógico y de coaching.

 

El orientador tutorial es un vehículo para reforzar las competencias personales y educadoras de los profesores para así, aumentar el rendimiento escolar, mantener al profesorado motivado, teniendo a las  familias más implicadas y trabajando en equipo con la escuela.

 

Es hora de pensar en el acompañamiento activo al tutor para acompañar a sus alumnos a nivel personal  y, por lo tanto, consiguiendo que éstos se impliquen más en sus aprendizajes.

 

Pienso que nos centramos mucho en los alumnos (soportes en el aula, adaptaciones, planes individualizados (PI), nivel de aprendizaje respecto otras escuelas, informe PISA, etc.) y la formación continua profesional que reciben los tutores y que cada año han de hacer.  Pero ¿y el tutor como  persona “eje” de todo el grupo?

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