Este es un espacio para compartir las prácticas que en el dia a dia de la tutoria hemos llevado a cabo en el aula y nos han permitido acompañar al alumno como persona y en su proceso de aprendizaje. Está abierto a las consultas que queráis ir formulando para poder compartir más experiencias.

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¿PORQUE RELAJACIÓN EN CLASE?

Muchas veces se asocia la relajación a una técnica a aplicar cuando estamos estresados. Cierto, la podemos aplicar en esta situación, pero también la podemos aplicar para favorecer la mente clara en un momento de decisiones, para potenciar la concentración, para trabajar la memoria, y un largo etc.

Pero si no nos lo enseñan, ¿cómo vamos a aplicarlo? Desde mi experiencia profesional y personal, es una técnica que he aplicado y enseñado en multitud de situaciones: cómo mamá, a mis hijos para que tengan una estrategia más en su vida, como rehabilitadora cognitiva, para favorecer la concentración, la memoria, el trabajo de las funciones ejecutivas, del lenguaje, del TDA-H… Como profesora universitaria de futuros maestros de educación especial, he enseñado la técnica para que la apliquen con sus alumnos y también la hemos aplicado antes de un examen y durante éste, dejando sólo la música con la que han aprendido la técnica, de forma que hemos creado el ambiente idóneo para el mejor rendimiento en el examen.

¿Cuáles son las ideas básicas a tener presentes?

En primer lugar es importante elegir una música adecuada. En el mercado existen Cd’s para ello, incluso los hay con melodías especiales que activan las ondas cerebrales que nos disponen a la relajación. Ésta debe ser una música amónica, sin cantos ni sonidos estridentes, sin cambios bruscos.

¿Quieres seguir leyendo con música apropiada?

O si prefieres una que dure más:

En segundo lugar, la posición corporal es importante. Lo mejor es hacerlo estando acostados, con los ojos cerrados y tapándonos ligeramente con una manta, pues cuando se hace bien, disminuye un poco la temperatura corporal. Para aprender la técnica, ésta es la posición ideal, cuando se domina ya se puede realizar sentado.

Para continuar, hay que tener presentes unas instrucciones. Todo el proceso debemos hacerlo hablando lentamente y con voz monótona. Es importante que haya tres etapas: la de inducción, la de relajación y la salida de ésta. A partir de éste momento el tutor dirá a sus alumnos:

a) Para la inducción: “nos imaginaremos que vamos bajando unas escaleras, despacio, fijándonos en el pie que avanza”. Descontará lentamente del 10 al 1. Seguirá, “una vez abajo, no podremos entrar a relajarnos sin haber dejado atrás todo lo que no nos gusta (peleas, gritos, malas caras…) para quedarnos sólo con lo que nos agrada (sonrisas, sorpresas, mimos…)”. Ahora ya podemos empezar la siguiente etapa de relajación.

b) Entramos en la relajación propiamente dicha. Hay distintas técnicas, yo incorporo lo mejor de cada una ya que he observado, personal y profesionalmente, que es lo que ha dado mayor resultado. Se trata de que estemos con toda la musculatura completamente relajada, con la mente también relajada y en un estado de medio consciencia (escuchamos la música, sin pensar en nada y en la frontera entre la vigilia y el sueño).

Para ello el tutor va a describir un entorno relajante (un jardín verde por ejemplo) y allá dirá a sus alumnos: “vamos a dejar que nuestro cuerpo se hunda en el césped, sintiendo como pesa y se deja caer en él”. Entonces iremos fijándonos analítica y lentamente en cada parte del cuerpo, para irla relajando: “los dedos de los pies, los pies, los empeines, los tobillos, las pantorrillas, las rodillas, los muslos, la barriga, los dedos de las manos, las manos, las muñecas, los codos, los brazos, el cuello, boca, mejillas, ojos y frente”. En la medida que vamos pasando por cada parte del cuerpo la vamos aflojando y sintiendo como pesa y se queda sin fuerza, relajada y a gusto. Una vez llegamos a la frente, “nos fijamos en el centro, donde hay un foco de luz. Busca el color de la luz y déjate llevar hacia ella. Así te quedaras un ratito, sintiéndote placentero”.

c) Para finalizar debemos salir de la relajación, despacio, tranquilamente y volviendo a conectar con cada parte de nuestro cuerpo. Para ello el tutor dirá: “imagina que te levantas del césped y vas caminando hacia la salida del jardín muy lentamente. Sales. Empiezas a subir las escaleras lentamente (esta vez contamos de 1 a 10). Ya has llegado arriba. Ahora irás moviendo despacio los dedos de los pies, los pies, los dedos de las manos, las manos y te estiras bien, como si te despertaras de un sueño”.

Probemos enseñar a relajarse a nuestros hijos y alumnos y veremos resultados distintos en el aula tanto de comportamientos como de rendimiento.

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