Este es un espacio para compartir las prácticas que en el dia a dia de la tutoria hemos llevado a cabo en el aula y nos han permitido acompañar al alumno como persona y en su proceso de aprendizaje. Está abierto a las consultas que queráis ir formulando para poder compartir más experiencias.

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LA EDUCACION Y LA ESCUELA INCLUSIVA

¿Es difícil hacer que  una escuela sea inclusiva? ¿Cómo se trabaja la inclusión? ¿Qué es?

Tenemos que empezar reflexionando sobre cuál es el principal aprendizaje que queremos para nuestros hijos / alumnos en la escuela. Un objetivo esencial es que les formen como personas. En la sociedad todos somos distintos, todos tenemos distintas capacidades y todos debemos saber convivir con la diversidad que tenemos en el aula, la escuela, el trabajo… Formamos a nuestros hijos / alumnos para poder convivir en sociedad y enseñarles a vivir la diversidad como una riqueza no como la base para una discriminación, es el aprendizaje básico para su futuro cómo adultos.

La atención a la diversidad es el conjunto de actuaciones educativas dirigidas a TODO el alumnado para PREVENIR y DAR RESPUESTA a: 

  • las diferentes capacidades (altas, NEE… )
  • ritmos y estilos de aprendizaje
  • motivaciones e intereses
  • situaciones sociales, culturales, lingüísticas
  • salud del alumnado (discapacidad física, psíquica o sensorial, trastornos del desarrollo)

La finalidad es asegurar la igualdad de oportunidades de todos los alumnos ante la educación y evitar el fracaso escolar y el consecuente riesgo de abandono del sistema educativo.

Una escuela inclusiva es la que cultiva, desde la vivencia, este aprendizaje para la vida. Todos somos distintos y la escuela es para todos.

Atender la diversidad permite a la escuela innovar en la cultura, las políticas y las prácticas escolares que minimizarían las dificultades educativas para todo el alumnado. Consecuentemente permite a la escuela no estancarse sino evolucionar constantemente. 

“La Educación Inclusiva implica que todos los niños y niñas de una determinada comunidad aprendan juntos, independiente de sus condiciones personales, sociales o culturales, incluso aquellos que presentan discapacidad.” (UNICEF, UNESCO). 

Te recomiendo esta entrevista a Mel Ainscow sobre la inclusión escolar:

http://www.youtube.com/watch?v=DaZndkQfwvI

¿Cómo conseguir una escuela inclusiva?

  • Primero desde el convencimiento y por lo tanto con un salto de paradigma de la escuela
  • Con capacitación, formación y apoyo a los maestros
  • Con la infraestructura de la escuela se pueden crear los recursos necesarios como son:
    • Una Comisión de Atención a la Diversidad
    • Un Equipo psicopedagógico
    • Un Soporte Escolar Personalizado
    • Las adaptaciones curriculares  
    • Un espacio para las dificultades de conducta

 Y todo esto es factible si estamos convencidos del mayor aprendizaje que deseamos para nuestros hijos y para nuestros alumnos.

 Si deseas asesoramiento para ir haciendo más inclusiva tu escuela, no dudes en contactar.

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EL HEMISFERIO CEREBRAL DERECHO EN LA ESCUELA

Sabemos que nuestro cerebro tiene dos hemisferios cerebrales el derecho y el izquierdo. Éstos están conectados a través del cuerpo calloso, que es una estructura integrada por fibras nerviosas y que comunica ambos hemisferios con el fin de que resolvamos cualquier situación (diaria o de aprendizaje) con la aportación de ambos hemisferios.

¿Cómo trabaja cada hemisferio? ¿Y el cuerpo calloso?

El hemisferio cerebral derecho es el más global, intuitivo, emocional, relacionado con la memoria a largo plazo, con la melodía musical y la prosodia del lenguaje, es el hemisferio creativo.

El hemisferio cerebral izquierdo es analítico, deductivo, racional, relacionado con la memoria inmediata, verbal, procesa y produce el lenguaje.

El cuerpo calloso permite, entre otras, la integración entre lo emocional y lo racional, la comunicación y el lenguaje y la interpretación de la realidad.

¿Hacia donde están enfocados los aprendizajes en la escuela? ¿Qué hemisferio se potencia más? ¿Cuántos alumnos con alta creatividad tienen fracaso escolar, problemas de autoestima….? Recomiendo escuchar un breve fragmento de la conferencia de Sir Ken Robinson “La escuela mata la creatividad”.

Sabemos que las sesiones de clase deberían estar enfocadas a todos los alumnos y con esto me refiero que deberíamos tener presente que tenemos chicos y chicas que son más visuales, otros más auditivos y otros más quinestésicos. Esto significa que deberíamos enfocar las clases teniéndolo presente. Pero también que unos son más analíticos y otros más creativos.

Según el doctor alemán Ulrich Kraft (2005), todos somos creativos y podemos potenciar esta capacidad estimulándola y entrenándola.

Por creatividad no debemos entender sólo el arte en cualquiera de sus facetas. ¿Cuántas veces en nuestra vida cotidiana debemos resolver una situación siendo creativos?

¿Porqué no potenciar en el aula la creatividad no sólo en la asignatura de educación plástica sino también aceptando distintas vías de solución a un problema de matemáticas, en la elaboración de un trabajo, en las respuestas de nuestros alumnos, en las presentaciones y exposiciones orales, en la redacciones…?

¿Porqué no plantear una clase de situaciones de la vida en que uno ha sido creativo? ¿Porqué no potenciar la resolución de conflictos de forma creativa? ¿Porqué no formular preguntas que favorezcan distintas respuestas?

Potenciemos el hemisferio cerebral derecho y además de cultivar notas en la escuela, cultivaremos personas más preparadas para las situaciones que nos ofrece la vida diaria, con mente más flexible, más adaptadas, más sensibles, con pensamiento divergente…. y además daremos más espacio a todos los alumnos con alta creatividad.

Dando respuesta a las distintas preguntas formuladas en el post tendremos ideas para preparar clases potenciando la creatividad (nuestra y de nuestros alumnos).

¿CÓMO TRABAJAMOS LAS FUNCIONES EJECUTIVAS EN EL AULA?

Me doy cuenta que hay un interés en las funciones ejecutivas del cerebro y cómo trabajarlas de manera práctica en el aula. ¿Se trabajan en la escuela? ¿Cómo?

Creo que lo primero es definir de qué hablamos. Las funciones ejecutivas participan en el control, la regulación y la planeación eficiente de la conducta humana para conseguir conductas independientes, productivas y útiles para sí mismo. Estas funciones están ubicadas en el área prefrontal del cerebro

Sabemos que el sistema nervioso central va madurando desde que nacemos y esta área es de las que tiene una maduración más lenta y acaba su desarrollo en la post adolescencia. Precisamente por ello es importante que ayudemos en el proceso con distintas actividades que proponemos a los alumnos en su proceso de aprendizaje escolar.

Estas funciones intervienen en distintos procesos, entre ellos:

• Memoria de trabajo
• Planificación de una tarea a realizar
• Flexibilidad
• Monitorizar y supervisar el resultado de las acciones : corregir
• Inhibición de conductas
• Atención
• Regulación emocional
• Autocontrol

¿Les recuerda el perfil de algún alumno que tiene especial dificultad en lo que tenemos en esta lista? El Dr. Thomas E. Brown nos facilita el siguiente esquema:

Si entendemos que hay niños a los que no les podemos exigir determinadas tareas porque no pueden (sea por trastorno o porque madurativamente no están preparados) y les ofrecemos estrategias o ejercicios, les estaremos ayudando.

Cuando, desde la docencia, enseñamos a los alumnos técnicas para elaborar la información y guardarla para después poder evocarla, estamos ejercitando parte de las funciones ejecutivas.

Cuando les damos estrategias para planificarse las tareas a realizar en casa, para resolver un problema de matemáticas o para llevar a cabo un proceso que le hemos pedido, estamos contribuyendo en la maduración de estas áreas. Cualquier tarea que implique una planificación, está ejercitando las funciones ejecutivas.

Cuando trabajamos la conciencia de las emociones, que reconozcan en cual de las seis emociones básicas se encuentran (alegría, tristeza, miedo, sorpresa, rabia, asco) y cómo regularlas, contribuimos a esta maduración. Cuando les enseñamos a inhibir determinadas conductas que no son buenas para ellos ni para quienes conviven con ellos y cómo resolver el conflicto con otras conductas también contribuimos a esta maduración.

Si en clase dedicamos un tiempo a trabajar técnicas de relajación para favorecer la concentración, si dedicamos un espacio a pequeños ejercicios de concentración también estamos ayudando a trabajar las funciones ejecutivas.

A veces decirles a los niños de finales de Educación Primaria cómo planificarse una tarea pensamos que es pesado y que ya deberían saberlo. A veces parece que hacer determinados ejercicios en el aula, aunque duren 10 minutos, los alumnos se van a descentrar. Realizar un poco de relajación antes de iniciar una asignatura es perder el tiempo, etc.

Me gustaría hacer mucha consciencia de que con todo lo anterior estamos contribuyendo, y mucho, en sus aprendizajes, en la maduración de sus funciones ejecutivas y que todo esto yo misma lo he comprobado desde la práctica. Anímense a realizar ejercicios de este tipo y verán los resultados que se obtienen.

EL COACHING TUTORIAL

Un tutor acompaña a sus alumnos en el proceso madurativo como persona. Para ello es muy importante tener una formación, más orientada a los procesos de coaching.

El coach es un profesional que mediante charlas, ejercicios y preguntas, que invitan a la reflexión, facilita que la persona que se trabaja (coachee) logre alcanzar sus metas y propósitos.  El coachee es quien tiene la capacidad de alcanzar sus objetivos siguiendo este proceso.

Un tutor que recibe coaching tutorial podrá a su vez, y si este es su objetivo, acompañar a sus alumnos mediante herramientas propias del coaching, muy útiles en la tutoria.

¿Pero cual es el paso previo a acompañar a alguien? ¿Cómo lo podemos lograr?

Primero tenemos que conocer cuales son nuestros puntos fuertes y así, desde ellos, acompañar y orientar a nuestros alumnos en su proceso de crecimiento personal. El coach facilita que el tutor descubra sus fortalezas. Para este propósito también puede ser muy válido el ejercicio propuesto anteriormente en otro post de la Lista Blanca.

Si el tutor ha llevado a cabo este ejercicio en su aula, sabe qué rasgos personales le valoran los alumnos y podrá ponerlos a su disposición. Seguro que habrá fortalezas propias que quizás los alumnos no hayan escrito pero que nosotros conocemos.  Un coach tutorial nos ayudará a descubrir más fortalezas, a través de unos ejercicios profesionales que nos va a proponer. Cuando las  conocemos, es importante pensar en cuales podemos poner a disposición de aquella persona.

En los alumnos de Educación Infantil y Primaria, tendremos que pensar cómo le ayudamos a que descubra sus  fortalezas y las utilice para lograr los objetivos que le ayudaran más en su crecimiento como persona. Es importante trabajar desde ellas porque es desde donde una persona se siente segura y puede empezar a dar los primeros pasos.

Cuando tenemos un alumno de 6º de primaria o de secundaria, ya podemos hacerle más partícipe del proceso. Ayudándole a que sea él quien descubra sus puntos fuertes y cómo con ellos puede alcanzar sus objetivos. Un tutor de estas edades puede, mediante la reflexión y preguntas que inciden directamente en el punto de su crecimiento personal,  ayudar a su alumno a proponerse un paso, por pequeño que sea, que le sitúe en el camino de su objetivo final. Previo a que el alumno se fije un objetivo, es importante que sea consciente de qué quiere cambiar y se comprometa en ello.

Es importante saber escuchar al alumno y acompañarle en su proceso, y por el camino que él sienta que lo alcanzará, aunque podamos estar viendo claramente que así no lo conseguirá. Muchas veces nos sorprenderá lográndolo, y si no es así, él estará más receptivo a una nueva propuesta una vez haya aprendido  de la anterior.

 

Resumiendo, para acompañar a un alumno es importante conocer nuestras fortalezas para ponerlas  a su disposición.  A continuación, con sus fortalezas, su corresponsabilidad y teniendo en cuenta sus emociones, ofrecernos para acompañarle.  Para todo ello hay ejercicios que puedo ir comentando según vuestro interés y desde mi formación como coach.

No hay errores, hay oportunidades para aprender

En nuestra cultura el error se vive como fracaso, como algo “vergonzoso”. En EEUU fracasar forma parte de la formación, la gente entiende que debe arriesgarse y, si va mal, habrá aprendido y volverá a empezar.

Cuando Edison inventó la bombilla, no le salió a la primera, realizó más de mil intentos. Un discípulo suyo le preguntó por qué persistía en construir una bombilla, si tras más de 1000 intentos no había conseguido más que fracasos. Edison respondió: no siento que sean  fracasos, he conseguido saber 1000 formas de cómo no se debe hacer una bombilla. Persistiendo, Edison consiguió construir la primera bombilla. Para él “una experiencia nunca es un fracaso, pues siempre viene a demostrar algo”.

En el proceso de aprendizaje hay muchas equivocaciones hasta que llegamos al camino correcto.

 

Considero que no hay errores, porque éstos son oportunidades para aprender. Si no nos  equivocamos, no podemos aprender a hacerlo bien. Y si no nos dan el espacio de reflexión, ni las directrices para ello (según la edad), no podremos aprender. ¿Cuantos “errores” no han permitido grandes avances en ciencia?

Una de las bases de aprendizaje es la tolerancia a la frustración. Un niño con una buena tolerancia aprende antes y mejor. Actualmente nos estamos encontrando con muchos alumnos con tolerancia a la frustración a cero o bajo cero.  Muchos niños son educados en la cultura de que tenga lo que quiere, o pensamos que quiere, y lo que necesita, o pensamos que necesita. Antes de que él pueda vivir que no le sale a la primera algo, ya se le está evitando que se lleve “un disgusto”. Pero realmente ¿qué le estamos evitado?, ¿de qué le estamos privando?

Mostrémosles que siempre podemos encontrar una solución, que podemos pedir ayuda y que, reflexionando, obtenemos un aprendizaje.

¿Cómo podemos fomentarlo en la escuela?

  •  Favoreciendo la autocorrección: marquemos la equivocación en el trabajo, dejemos que la corrija y que nos cuente porque estaba mal.
  • Favoreciendo la aceptación del “error”. Muchos alumnos no reconocen que se han equivocado y este es el primer paso. Para ello es importante el siguiente punto.
  • Favoreciendo un espacio semanal en el que cada alumno del grupo clase comente donde se equivocó, sobretodo en la interacción con los demás, y que aprendió.
  • Educando que pedir ayuda no es una debilidad (cuidando que no sea ésta la primera opción antes de intentarlo).
  • Evitemos castigar los errores y favorezcamos la reflexión y resarcir a las personas afectadas cuando la equivocación ha afectado a otros. (Castigar sin ir de excursión por pelearse con un compañero, no permite reflexión ni asumir, con la persona afectada, una responsabilidad).

Cultivando la tolerancia a la frustración y teniendo claro que no hay errores sino oportunidades para aprender, estamos cultivando una base de aprendizaje.

¿Les damos la oportunidad?

 

 

¿Qué hacemos por los niños / adolescentes de altas capacidades?

¿Siempre son alumnos brillantes? ¿Van solos y no necesitan de su tutor? O por el contrario ¿son conflictivos y distorsionadores en clase? ¿Quieren poner en evidencia al profesor con sus preguntas? O… son diamantes en bruto?

Considero que estos alumnos son los grandes olvidados por el sistema educativo, aunque actualmente  empieza a haber una sensibilidad hacia ellos. Hasta ahora han pasado al grupo de los “ya van solos” o desapercibidos dentro del grupo de fracaso escolar o de los conflictivos.

Si tenemos presente que son alumnos que siempre hacen preguntas que van más allá de la explicación del libro de texto. Las notas no son su motivación sino APRENDER. Conectan la información que han aprendido de las diferentes asignaturas con visitas a museos y lecturas de libros para formularse hipótesis a las que NECESITAN dar respuesta. Son sensibles y tienen todos “los radares conectados”. Pueden,  desde su gran inquietud, ser intolerantes cuando no se da respuesta a su interés, cuando se repite una y otra vez el mismo concepto que ellos ya han captado a la primera.

Su motivación es aprender y no las notas o los títulos.

Como tutores, ¿qué podemos hacer, qué les podemos dar? Mi primera recomendación es entenderles intentando ponernos en su piel SIN quedarnos con los síntomas. Soy consciente que en algunos casos llega a ser muy difícil, ya que las conductas que he mencionado pueden ser muy disruptivas en el día a día.

Cuando, muy brevemente, describía su perfil he marcado dos palabras en mayúscula: APRENDER y NECESITAN dar respuesta. Para ellos aprender no es una obligación sino una fascinación y sus preguntas, que a veces puede parecer que formulan para ponernos en evidencia, no son más que una muestra de su necesidad. Démosles un espacio para saciar su inquietud reconociéndoles que nos gusta el interés que muestran por nuestra asignatura. Si les damos  fuentes de información donde quizás encuentren respuestas. Si les damos un pequeño espacio en la hora de clase para que de vez en cuando lo explique a todos. Si le damos un espacio nuestro, como tutores, para que nos cuente sus averiguaciones o para facilitarle un contacto que tenemos y quizás le pueda ayudar, entonces tendremos un alumno totalmente de nuestro lado y deseando que empiece nuestra asignatura, porque estamos acogiendo este don que tiene y que muchas veces no es entendido como tal, ni por ellos mismos, puesto que les trae muchas consecuencias que a veces no desean.

Hay tres pilares básicos en ellos: retos / objetivos (fruto de la necesidad de aprender, pensar y formularse preguntas), estabilidad emocional (muchas veces se sienten solos, distintos de sus compañeros e incomprendidos por el entorno, es clave que padres y tutores les demos esta estabilidad), espacio para “ventilar neuronas”  (un hobby, un deporte, un instrumento musical, un espacio de “no pensar”).

Los padres no dejamos de ser sus tutores, así que es básico que aparte de lo que acabamos de reflexionar que puede dar un profesor en el aula, los padres también se lo demos en casa. Sobre todo unas pautas básicas: es importante que siempre tengan SU objetivo – reto, evitaremos las desmotivaciones.  No nos presionemos con saber dar respuesta a todo, ellos tampoco la tienen, démosles fuentes donde informarse. No pensemos que son “máquinas de producir” y valoremos sólo su rendimiento, ellos no trabajan para la nota, muchos no las sacan excelentes y varios suspenden lo que no es de su interés, démosles motivaciones para aprender y las notas caen como consecuencia.

Es importante darles tiempo para encontrar el camino para ser felices

y no pensar sólo en sus producciones.

Y todos, padres y tutores, tenemos que tener muy presente las disincronias que se pueden presentar y que muchas veces son la causa de que no entendamos como teniendo la madurez intelectual que tiene, emocionalmente puede estar en otro nivel.

Las altas capacidades es un campo que da para mucho, he intentado  hacer una breve introducción  y según lo que vayáis pidiendo me extiendo más en vuestro centro de interés. Los profesores que ya habéis asistido a los talleres de Acompañamiento al Alumno ya habéis tenido la posibilidad de profundizar desde vuestra realidad en el aula y para los que asistiréis a este curso,  esta es una pequeña introducción.

La Lista Blanca

A veces en el aula tenemos un alumno con baja autoestima, o menos aceptado socialmente, o al que le cuesta integrarse en el grupo, o es un grupo poco cohesionado, o un alumno se “empeña” en mostrarnos su lista “negra”, o queremos ayudarle a que descubra sus fortalezas… ¿Qué podemos hacer en estos casos para romper este círculo en el que se ha entrado?  La Lista Blanca

Con este término hago referencia a la lista de los aspectos positivos de nuestra personalidad. Frecuentemente hablamos de lo que no nos gusta de alguien ¿porque no nos centramos en lo que valoramos, en sus fortalezas, en sus capacidades?

Os propongo un ejercicio que siempre ha dado un resultado muy positivo. Durante una semana, en la mesa de cada alumno pegamos una cuartilla. El tutor propone a los alumnos que durante toda la semana vayamos escribiendo, en la lista de cada compañero lo que nos gusta de él. SÓLO podemos escribir lo que apreciamos. Es importante que cómo mínimo cada uno escriba al menos una palabra o fase en cada una de las listas. Sólo palabra o frase, no redacción, por ejemplo “divertido” o “me gusta como resuelves los conflictos en el patio”. Y sólo puede escribir el grupo clase.

Al final de la semana, el tutor deja un espacio de 5 minutos para leer cada quien la suya en voz baja.  Después, y voluntariamente, podemos comentar que ha descubierto cada uno en su lista y trabajar a partir de aquí.

Con este ejercicio, la experiencia ha demostrado que durante una semana todo el grupo se está viendo con otros ojos, se aprenden a valorar detalles, sube la autoestima a alumnos que pensaban que nadie les escribiría porque a ellos nadie les valora, se crea sentimiento de equipo. El tutor  ve fortalezas y capacidades de sus alumnos que puede potenciar, sea para darle un rol desde el que es valorado por el grupo y así facilitarle la integración o para potenciarle y acompañarle a que haya un cambio positivo en el alumno ya sea en aprendizajes o en comportamiento.

Hay tutores que se plantean si van a escribir tonterías. Siempre puede pasar, pero todos se conocen la letra y el que lo hace, también quiere que le escriban a él aspectos positivos.

También me han preguntado si ellos (los tutores) pueden poner la cuartilla en su mesa. La respuesta es sí. Con esto han descubierto aspectos que sus alumnos valoran de ellos y les ha permitido reforzarlos.

¿Queréis una secuencia de película en la que el profesor ayuda a un alumno a sacar su potencial?  En la película El Club de Los poetas Muertos, podéis ver un profesor de literatura cómo saca a relucir el poeta que existe dentro de un alumno que no cree en él.

¿Dudas? ¿Preguntas? Espero vuestros comentarios aquí o en el Facebook http://www.facebook.com/pages/Orientador-tutorial/306847855993291

Con la Lista Blanca de los alumnos también podemos hacer una buena reunión de padres consiguiendo que nos escuchen y trabajen en equipo con nosotros. Lo comento en el próximo post.

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