Este es un espacio para compartir las prácticas que en el dia a dia de la tutoria hemos llevado a cabo en el aula y nos han permitido acompañar al alumno como persona y en su proceso de aprendizaje. Está abierto a las consultas que queráis ir formulando para poder compartir más experiencias.

A petición de las futuras maestras de educación especial y de profesionales que me conocen abro el nivel I de la formación para  terapeutas. Se trata de aprender los requisitos básicos de la terapia y por lo tanto será un curso muy práctico.

Más adelante iremos abriendo los siguientes niveles en los que iremos tratando los distintos trastornos de aprendizaje y la terapia adecuada.

Paso el programa para quien esté interesado:

  • Primera reunión con los papás  (1 sesión)
    • ¿Qué es clave en una entrevista?
    • Tipos de reuniones
    • El equipo integrado por terapeuta – familia – escuela
  • La escucha  (1 sesión)
    • ¿Qué es?
    • Herramientas básicas para la escucha
  • La confianza  (1 sesión)
    • Claves para generar confianza a los papás
  • Acompañar: el coach  (1 sesión)
    • ¿Qué entendemos por acompañar a la familia y al niño?
    • ¿Cómo acompañar?
  • Material para trabajar las emociones  (4 sesiones)
    • Herramientas para trabajarlas
    • Material
    • Películas
    • Cuentos
    • Frases
  • Bases para el aprendizaje de la lectoescritura  (3 sesiones)
    • Maduración neurosensopsicomotriz, qué es?
    • Ejercicios a nivel motriz
    • Influencia de la maduración de las vías sensoriales visuales
    • Ejercicios visuales
  • Qué debe y qué no debe hacer un terapeuta (2 sesiones)
    • La práctica terapéutica
    • Claves de la terapia

Esta Formación se impartirá en Guadalajara, Jalisco, México. Los interesados pueden contactar dejando un comentario aquí.

 

Muchos papás creen que cuando su hijo tiene problemas de aprendizaje, un cambio de escuela, es una oportunidad para él.

“Igual el problema es la pedagogía de la escuela, igual es que la maestra no le entiende, quizás ya está etiquetado y un cambio le abrirá puertas, en la nueva escuela no le verán las dificultades que dicen en esta…”

La lista puede ser muy larga, pero la verdad es que cuando un niño o adolescente tiene problemas de aprendizaje la solución no es “el cambio de paredes”, sino encontrar la causa de estas dificultades y trabajar en equipo (familia, escuela y terapeuta).

Me he encontrado con papás que han cambiado a su hija de escuela porque “no la entendían y la pedagogía que seguían para la enseñanza de la lectoescritura era inadecuada”. Llega a la nueva escuela, los problemas persisten y los papás se plantean que quizás su hija tenga algún problema. La traen a consulta y su dificultad iba a permanecer en cualquier escuela porque era una falta de maduración del sistema nervioso central. Trabajando esto la niña aprendió correctamente la lectoescritura.

Si hay dificultades, es básico conocer cuál es la causa de ellas ya que trabajándola mejorará el nivel de aprendizaje. Si sólo trabajamos los síntomas corremos dos riesgos:

  1. un mal diagnóstico (muchos niños “disléxicos” o con “TDA”, no lo son, su diagnóstico está basado en síntomas pero no en el estudio de las causas).
  2. la evolución será muy lenta y sólo llegará a resultados hasta un límite.

Hemos hablado de trabajo en equipo. Cuando un niño sigue alguna terapia es básico que terapeuta, familia y escuela vayan en la misma línea. Lo importante no es que el niño trabaje bien en terapia, sino que pueda extrapolarlo a sus entornos (escuela y familia) por lo que la comunicación del terapeuta con ellos debe ser constante y dar pautas para que sea posible.

Cuando hay este trabajo en equipo, de nuevo el cambio de escuela no es aconsejable, si realmente todos van en la misma línea, puesto que los maestros ya le están dando el soporte que necesita.

¿PORQUE RELAJACIÓN EN CLASE?

Muchas veces se asocia la relajación a una técnica a aplicar cuando estamos estresados. Cierto, la podemos aplicar en esta situación, pero también la podemos aplicar para favorecer la mente clara en un momento de decisiones, para potenciar la concentración, para trabajar la memoria, y un largo etc.

Pero si no nos lo enseñan, ¿cómo vamos a aplicarlo? Desde mi experiencia profesional y personal, es una técnica que he aplicado y enseñado en multitud de situaciones: cómo mamá, a mis hijos para que tengan una estrategia más en su vida, como rehabilitadora cognitiva, para favorecer la concentración, la memoria, el trabajo de las funciones ejecutivas, del lenguaje, del TDA-H… Como profesora universitaria de futuros maestros de educación especial, he enseñado la técnica para que la apliquen con sus alumnos y también la hemos aplicado antes de un examen y durante éste, dejando sólo la música con la que han aprendido la técnica, de forma que hemos creado el ambiente idóneo para el mejor rendimiento en el examen.

¿Cuáles son las ideas básicas a tener presentes?

En primer lugar es importante elegir una música adecuada. En el mercado existen Cd’s para ello, incluso los hay con melodías especiales que activan las ondas cerebrales que nos disponen a la relajación. Ésta debe ser una música amónica, sin cantos ni sonidos estridentes, sin cambios bruscos.

¿Quieres seguir leyendo con música apropiada?

O si prefieres una que dure más:

En segundo lugar, la posición corporal es importante. Lo mejor es hacerlo estando acostados, con los ojos cerrados y tapándonos ligeramente con una manta, pues cuando se hace bien, disminuye un poco la temperatura corporal. Para aprender la técnica, ésta es la posición ideal, cuando se domina ya se puede realizar sentado.

Para continuar, hay que tener presentes unas instrucciones. Todo el proceso debemos hacerlo hablando lentamente y con voz monótona. Es importante que haya tres etapas: la de inducción, la de relajación y la salida de ésta. A partir de éste momento el tutor dirá a sus alumnos:

a) Para la inducción: “nos imaginaremos que vamos bajando unas escaleras, despacio, fijándonos en el pie que avanza”. Descontará lentamente del 10 al 1. Seguirá, “una vez abajo, no podremos entrar a relajarnos sin haber dejado atrás todo lo que no nos gusta (peleas, gritos, malas caras…) para quedarnos sólo con lo que nos agrada (sonrisas, sorpresas, mimos…)”. Ahora ya podemos empezar la siguiente etapa de relajación.

b) Entramos en la relajación propiamente dicha. Hay distintas técnicas, yo incorporo lo mejor de cada una ya que he observado, personal y profesionalmente, que es lo que ha dado mayor resultado. Se trata de que estemos con toda la musculatura completamente relajada, con la mente también relajada y en un estado de medio consciencia (escuchamos la música, sin pensar en nada y en la frontera entre la vigilia y el sueño).

Para ello el tutor va a describir un entorno relajante (un jardín verde por ejemplo) y allá dirá a sus alumnos: “vamos a dejar que nuestro cuerpo se hunda en el césped, sintiendo como pesa y se deja caer en él”. Entonces iremos fijándonos analítica y lentamente en cada parte del cuerpo, para irla relajando: “los dedos de los pies, los pies, los empeines, los tobillos, las pantorrillas, las rodillas, los muslos, la barriga, los dedos de las manos, las manos, las muñecas, los codos, los brazos, el cuello, boca, mejillas, ojos y frente”. En la medida que vamos pasando por cada parte del cuerpo la vamos aflojando y sintiendo como pesa y se queda sin fuerza, relajada y a gusto. Una vez llegamos a la frente, “nos fijamos en el centro, donde hay un foco de luz. Busca el color de la luz y déjate llevar hacia ella. Así te quedaras un ratito, sintiéndote placentero”.

c) Para finalizar debemos salir de la relajación, despacio, tranquilamente y volviendo a conectar con cada parte de nuestro cuerpo. Para ello el tutor dirá: “imagina que te levantas del césped y vas caminando hacia la salida del jardín muy lentamente. Sales. Empiezas a subir las escaleras lentamente (esta vez contamos de 1 a 10). Ya has llegado arriba. Ahora irás moviendo despacio los dedos de los pies, los pies, los dedos de las manos, las manos y te estiras bien, como si te despertaras de un sueño”.

Probemos enseñar a relajarse a nuestros hijos y alumnos y veremos resultados distintos en el aula tanto de comportamientos como de rendimiento.

Sabemos que nuestro cerebro tiene dos hemisferios cerebrales el derecho y el izquierdo. Éstos están conectados a través del cuerpo calloso, que es una estructura integrada por fibras nerviosas y que comunica ambos hemisferios con el fin de que resolvamos cualquier situación (diaria o de aprendizaje) con la aportación de ambos hemisferios.

¿Cómo trabaja cada hemisferio? ¿Y el cuerpo calloso?

El hemisferio cerebral derecho es el más global, intuitivo, emocional, relacionado con la memoria a largo plazo, con la melodía musical y la prosodia del lenguaje, es el hemisferio creativo.

El hemisferio cerebral izquierdo es analítico, deductivo, racional, relacionado con la memoria inmediata, verbal, procesa y produce el lenguaje.

El cuerpo calloso permite, entre otras, la integración entre lo emocional y lo racional, la comunicación y el lenguaje y la interpretación de la realidad.

¿Hacia donde están enfocados los aprendizajes en la escuela? ¿Qué hemisferio se potencia más? ¿Cuántos alumnos con alta creatividad tienen fracaso escolar, problemas de autoestima….? Recomiendo escuchar un breve fragmento de la conferencia de Sir Ken Robinson “La escuela mata la creatividad”.

Sabemos que las sesiones de clase deberían estar enfocadas a todos los alumnos y con esto me refiero que deberíamos tener presente que tenemos chicos y chicas que son más visuales, otros más auditivos y otros más quinestésicos. Esto significa que deberíamos enfocar las clases teniéndolo presente. Pero también que unos son más analíticos y otros más creativos.

Según el doctor alemán Ulrich Kraft (2005), todos somos creativos y podemos potenciar esta capacidad estimulándola y entrenándola.

Por creatividad no debemos entender sólo el arte en cualquiera de sus facetas. ¿Cuántas veces en nuestra vida cotidiana debemos resolver una situación siendo creativos?

¿Porqué no potenciar en el aula la creatividad no sólo en la asignatura de educación plástica sino también aceptando distintas vías de solución a un problema de matemáticas, en la elaboración de un trabajo, en las respuestas de nuestros alumnos, en las presentaciones y exposiciones orales, en la redacciones…?

¿Porqué no plantear una clase de situaciones de la vida en que uno ha sido creativo? ¿Porqué no potenciar la resolución de conflictos de forma creativa? ¿Porqué no formular preguntas que favorezcan distintas respuestas?

Potenciemos el hemisferio cerebral derecho y además de cultivar notas en la escuela, cultivaremos personas más preparadas para las situaciones que nos ofrece la vida diaria, con mente más flexible, más adaptadas, más sensibles, con pensamiento divergente…. y además daremos más espacio a todos los alumnos con alta creatividad.

Dando respuesta a las distintas preguntas formuladas en el post tendremos ideas para preparar clases potenciando la creatividad (nuestra y de nuestros alumnos).

Me doy cuenta que hay un interés en las funciones ejecutivas del cerebro y cómo trabajarlas de manera práctica en el aula. ¿Se trabajan en la escuela? ¿Cómo?

Creo que lo primero es definir de qué hablamos. Las funciones ejecutivas participan en el control, la regulación y la planeación eficiente de la conducta humana para conseguir conductas independientes, productivas y útiles para sí mismo. Estas funciones están ubicadas en el área prefrontal del cerebro

Sabemos que el sistema nervioso central va madurando desde que nacemos y esta área es de las que tiene una maduración más lenta y acaba su desarrollo en la post adolescencia. Precisamente por ello es importante que ayudemos en el proceso con distintas actividades que proponemos a los alumnos en su proceso de aprendizaje escolar.

Estas funciones intervienen en distintos procesos, entre ellos:

• Memoria de trabajo
• Planificación de una tarea a realizar
• Flexibilidad
• Monitorizar y supervisar el resultado de las acciones : corregir
• Inhibición de conductas
• Atención
• Regulación emocional
• Autocontrol

¿Les recuerda el perfil de algún alumno que tiene especial dificultad en lo que tenemos en esta lista? El Dr. Thomas E. Brown nos facilita el siguiente esquema:

Si entendemos que hay niños a los que no les podemos exigir determinadas tareas porque no pueden (sea por trastorno o porque madurativamente no están preparados) y les ofrecemos estrategias o ejercicios, les estaremos ayudando.

Cuando, desde la docencia, enseñamos a los alumnos técnicas para elaborar la información y guardarla para después poder evocarla, estamos ejercitando parte de las funciones ejecutivas.

Cuando les damos estrategias para planificarse las tareas a realizar en casa, para resolver un problema de matemáticas o para llevar a cabo un proceso que le hemos pedido, estamos contribuyendo en la maduración de estas áreas. Cualquier tarea que implique una planificación, está ejercitando las funciones ejecutivas.

Cuando trabajamos la conciencia de las emociones, que reconozcan en cual de las seis emociones básicas se encuentran (alegría, tristeza, miedo, sorpresa, rabia, asco) y cómo regularlas, contribuimos a esta maduración. Cuando les enseñamos a inhibir determinadas conductas que no son buenas para ellos ni para quienes conviven con ellos y cómo resolver el conflicto con otras conductas también contribuimos a esta maduración.

Si en clase dedicamos un tiempo a trabajar técnicas de relajación para favorecer la concentración, si dedicamos un espacio a pequeños ejercicios de concentración también estamos ayudando a trabajar las funciones ejecutivas.

A veces decirles a los niños de finales de Educación Primaria cómo planificarse una tarea pensamos que es pesado y que ya deberían saberlo. A veces parece que hacer determinados ejercicios en el aula, aunque duren 10 minutos, los alumnos se van a descentrar. Realizar un poco de relajación antes de iniciar una asignatura es perder el tiempo, etc.

Me gustaría hacer mucha consciencia de que con todo lo anterior estamos contribuyendo, y mucho, en sus aprendizajes, en la maduración de sus funciones ejecutivas y que todo esto yo misma lo he comprobado desde la práctica. Anímense a realizar ejercicios de este tipo y verán los resultados que se obtienen.

Desde mi firme creencia en impulsar la incorporación de las neurociencias en educación, he llevado a cabo varias acciones en Catalunya (España) y ahora lo estoy haciendo en Guadalajara, Jalisco, México, mi otra patria.

Del 9 al 14 de julio voy a impartir formación en el Instituto Pierre Faure de Guadalajara, sobre la incorporación práctica, en el aula, de las neurociencias en educación.

El programa de esa semana será:

  • Neurociencias y aprendizaje: qué áreas intervienen en los procesos  implicados en la lectura, las matemáticas, la memoria y las funciones ejecutivas.
  • El desarrollo de la lateralidad y su influencia en el aprendizaje del código alfanumérico
  • Maduración de las vías sensoriales visuales y cómo afecta en el aprendizaje de la lectoescritura
  • Neuropedagogia de los mandalas
  • El profesor- coach: ejercicios a aplicar en el aula

Estos temas van a ser tratados mediante conferencias y talleres donde se realizarán ejercicios prácticos para facilitar su comprensión y aprendizaje, puesto que lo más importante es que los participantes puedan implementarlo en su tarea como docentes.

Por otro lado estoy observado, a través de mi blog, mucho interés en los grupos de aprendizaje https://orientadortutorial.wordpress.com/2012/01/12/grupos-de-aprendizaje-para-compartir-experiencias-de-dificultades-en-el-aula/. Estos son grupos de profesores que quieren compartir su realidad diaria docente y las dificultades de aprendizaje que tienen algunos de sus alumnos. En estos grupos encontramos estrategias, formación en aquella dificultad que preocupa y después hablamos de cómo ha funcionado su aplicación en el aula.

No duden en contactar para cualquier aclaración que se les ofrezca.

Este es el año de la neurociencia en España. Cada vez más, se está viendo la importancia de establecer puentes entre las neurociencias y la educación, pues ambas salen enriquecidas y los alumnos beneficiados.

Las neurociencias tienen mucho que ofrecer a la educación puesto que es básico entender:

  • Cómo realiza el cerebro los distintos procesos.
  • Cómo intervienen las distintas áreas cerebrales en los diferentes  aprendizajes.
  • Qué tipo de trabajo podemos hacer con un alumno para que le sea más fácil el aprendizaje, teniendo algún trastorno (dislexia, discalcúlia, TDA-H, disfasia…) o sin tenerlo.

Así, lograremos alumnos implicados en sus aprendizajes porque estaremos motivándolos, ofreciendo objetivos y logros asumibles.

Aplicando la neurociencia a la educación, lo que se intenta es desarrollar estrategias, métodos y herramientas para que la educación y el aprendizaje  estén de acuerdo  con el desarrollo neurofisiológico del individuo.

La neuroeducación investiga los procesos básicos implicados en el aprendizaje, los procesos cognitivos y como influye la flexibilidad, la motivación y las emociones en el aprendizaje.

El cerebro es muy plástico. Por plasticidad entendemos que las conexiones sinápticas, entre neuronas, van cambiando a lo largo de toda la vida en función de las experiencias que vamos recibiendo y la educación es una primordial.  Esta plasticidad sináptica permite adaptarnos mejor.

El educador debería ser la persona que nos guiase en la dirección adaptativa, a través de la experiencia del aprendizaje.

Adecuar  óptimamente los métodos de educación a  la realidad  neurobiológica es la mejor manera de garantizar la eficacia del proceso educativo.

El periodo sensible, en el desarrollo del cerebro, va desde la infancia a la adolescencia ya que es cuando hay una mayor reorganización neuronal y ésta es la etapa de escolarización.

Siendo educador es imprescindible ir entrando en las neurociencias y su aplicación en los aprendizajes para poder facilitar los procesos de memoria, atención, lectoescritura, comprensión lectora, habilidad con los números, entrenamiento de las funciones ejecutivas y sentar unas buenas bases de aprendizaje.

Desde mi formación como bióloga, con postgrado en la cátedra de neurología y mi experiencia como terapeuta de dificultades de aprendizaje y responsable de la orientación psicopedagógica en escuelas, he formado a los profesores para que, con el conocimiento adecuado, pudieran ir haciendo este puente.

El cambio que he podido observar en los alumnos ha sido muy importante y motivador para seguir impulsando este puente entre las neurociencias y educación.

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