Este es un espacio para compartir las prácticas que en el dia a dia de la tutoria hemos llevado a cabo en el aula y nos han permitido acompañar al alumno como persona y en su proceso de aprendizaje. Está abierto a las consultas que queráis ir formulando para poder compartir más experiencias.

Archivo para noviembre, 2011

¿Qué hacemos por los niños / adolescentes de altas capacidades?

¿Siempre son alumnos brillantes? ¿Van solos y no necesitan de su tutor? O por el contrario ¿son conflictivos y distorsionadores en clase? ¿Quieren poner en evidencia al profesor con sus preguntas? O… son diamantes en bruto?

Considero que estos alumnos son los grandes olvidados por el sistema educativo, aunque actualmente  empieza a haber una sensibilidad hacia ellos. Hasta ahora han pasado al grupo de los “ya van solos” o desapercibidos dentro del grupo de fracaso escolar o de los conflictivos.

Si tenemos presente que son alumnos que siempre hacen preguntas que van más allá de la explicación del libro de texto. Las notas no son su motivación sino APRENDER. Conectan la información que han aprendido de las diferentes asignaturas con visitas a museos y lecturas de libros para formularse hipótesis a las que NECESITAN dar respuesta. Son sensibles y tienen todos “los radares conectados”. Pueden,  desde su gran inquietud, ser intolerantes cuando no se da respuesta a su interés, cuando se repite una y otra vez el mismo concepto que ellos ya han captado a la primera.

Su motivación es aprender y no las notas o los títulos.

Como tutores, ¿qué podemos hacer, qué les podemos dar? Mi primera recomendación es entenderles intentando ponernos en su piel SIN quedarnos con los síntomas. Soy consciente que en algunos casos llega a ser muy difícil, ya que las conductas que he mencionado pueden ser muy disruptivas en el día a día.

Cuando, muy brevemente, describía su perfil he marcado dos palabras en mayúscula: APRENDER y NECESITAN dar respuesta. Para ellos aprender no es una obligación sino una fascinación y sus preguntas, que a veces puede parecer que formulan para ponernos en evidencia, no son más que una muestra de su necesidad. Démosles un espacio para saciar su inquietud reconociéndoles que nos gusta el interés que muestran por nuestra asignatura. Si les damos  fuentes de información donde quizás encuentren respuestas. Si les damos un pequeño espacio en la hora de clase para que de vez en cuando lo explique a todos. Si le damos un espacio nuestro, como tutores, para que nos cuente sus averiguaciones o para facilitarle un contacto que tenemos y quizás le pueda ayudar, entonces tendremos un alumno totalmente de nuestro lado y deseando que empiece nuestra asignatura, porque estamos acogiendo este don que tiene y que muchas veces no es entendido como tal, ni por ellos mismos, puesto que les trae muchas consecuencias que a veces no desean.

Hay tres pilares básicos en ellos: retos / objetivos (fruto de la necesidad de aprender, pensar y formularse preguntas), estabilidad emocional (muchas veces se sienten solos, distintos de sus compañeros e incomprendidos por el entorno, es clave que padres y tutores les demos esta estabilidad), espacio para “ventilar neuronas”  (un hobby, un deporte, un instrumento musical, un espacio de “no pensar”).

Los padres no dejamos de ser sus tutores, así que es básico que aparte de lo que acabamos de reflexionar que puede dar un profesor en el aula, los padres también se lo demos en casa. Sobre todo unas pautas básicas: es importante que siempre tengan SU objetivo – reto, evitaremos las desmotivaciones.  No nos presionemos con saber dar respuesta a todo, ellos tampoco la tienen, démosles fuentes donde informarse. No pensemos que son “máquinas de producir” y valoremos sólo su rendimiento, ellos no trabajan para la nota, muchos no las sacan excelentes y varios suspenden lo que no es de su interés, démosles motivaciones para aprender y las notas caen como consecuencia.

Es importante darles tiempo para encontrar el camino para ser felices

y no pensar sólo en sus producciones.

Y todos, padres y tutores, tenemos que tener muy presente las disincronias que se pueden presentar y que muchas veces son la causa de que no entendamos como teniendo la madurez intelectual que tiene, emocionalmente puede estar en otro nivel.

Las altas capacidades es un campo que da para mucho, he intentado  hacer una breve introducción  y según lo que vayáis pidiendo me extiendo más en vuestro centro de interés. Los profesores que ya habéis asistido a los talleres de Acompañamiento al Alumno ya habéis tenido la posibilidad de profundizar desde vuestra realidad en el aula y para los que asistiréis a este curso,  esta es una pequeña introducción.

La Lista Blanca

A veces en el aula tenemos un alumno con baja autoestima, o menos aceptado socialmente, o al que le cuesta integrarse en el grupo, o es un grupo poco cohesionado, o un alumno se “empeña” en mostrarnos su lista “negra”, o queremos ayudarle a que descubra sus fortalezas… ¿Qué podemos hacer en estos casos para romper este círculo en el que se ha entrado?  La Lista Blanca

Con este término hago referencia a la lista de los aspectos positivos de nuestra personalidad. Frecuentemente hablamos de lo que no nos gusta de alguien ¿porque no nos centramos en lo que valoramos, en sus fortalezas, en sus capacidades?

Os propongo un ejercicio que siempre ha dado un resultado muy positivo. Durante una semana, en la mesa de cada alumno pegamos una cuartilla. El tutor propone a los alumnos que durante toda la semana vayamos escribiendo, en la lista de cada compañero lo que nos gusta de él. SÓLO podemos escribir lo que apreciamos. Es importante que cómo mínimo cada uno escriba al menos una palabra o fase en cada una de las listas. Sólo palabra o frase, no redacción, por ejemplo “divertido” o “me gusta como resuelves los conflictos en el patio”. Y sólo puede escribir el grupo clase.

Al final de la semana, el tutor deja un espacio de 5 minutos para leer cada quien la suya en voz baja.  Después, y voluntariamente, podemos comentar que ha descubierto cada uno en su lista y trabajar a partir de aquí.

Con este ejercicio, la experiencia ha demostrado que durante una semana todo el grupo se está viendo con otros ojos, se aprenden a valorar detalles, sube la autoestima a alumnos que pensaban que nadie les escribiría porque a ellos nadie les valora, se crea sentimiento de equipo. El tutor  ve fortalezas y capacidades de sus alumnos que puede potenciar, sea para darle un rol desde el que es valorado por el grupo y así facilitarle la integración o para potenciarle y acompañarle a que haya un cambio positivo en el alumno ya sea en aprendizajes o en comportamiento.

Hay tutores que se plantean si van a escribir tonterías. Siempre puede pasar, pero todos se conocen la letra y el que lo hace, también quiere que le escriban a él aspectos positivos.

También me han preguntado si ellos (los tutores) pueden poner la cuartilla en su mesa. La respuesta es sí. Con esto han descubierto aspectos que sus alumnos valoran de ellos y les ha permitido reforzarlos.

¿Queréis una secuencia de película en la que el profesor ayuda a un alumno a sacar su potencial?  En la película El Club de Los poetas Muertos, podéis ver un profesor de literatura cómo saca a relucir el poeta que existe dentro de un alumno que no cree en él.

¿Dudas? ¿Preguntas? Espero vuestros comentarios aquí o en el Facebook http://www.facebook.com/pages/Orientador-tutorial/306847855993291

Con la Lista Blanca de los alumnos también podemos hacer una buena reunión de padres consiguiendo que nos escuchen y trabajen en equipo con nosotros. Lo comento en el próximo post.

El Acompañamiento Activo

¿Por qué se utiliza tanto este término actualmente? ¿A que nos referimos? ¿Quién y como lo hace? ¿Para qué? Intentaremos dar respuesta a continuación.

Acompañar es tener empatía con la persona acompañada, entenderla, transmitirle confianza de que ella puede sacar adelante la situación, ayudarla a reflexionar para que se establezca unos objetivos, ofrecerle otro punto de vista, revelarle sus fortalezas para que pueda utilizarlas en sus metas, corresponsabilizarla en el proceso.

No es un proceso pasivo en el que hay un emisor y un receptor, sino un proceso activo con dos personas implicadas en el objetivo.

¿Un tutor acompaña a sus alumnos? Si, en el poco tiempo que tiene y multiplicándolo, sin recursos (formación que no se imparte en los grados ni en las antiguas licenciaturas), sin mucho tiempo para pensar,  sin una persona que le acompañe a él para reflexionar, ofrecer estrategias y  muchas veces sin la implicación de la familia.

Desde la experiencia de haberlo llevado a cabo, el espacio que dedicas a un tutor como orientador tutorial, se refleja en alumnos reconducidos, corresponsables de su proceso (sea de comportamiento o de aprendizajes) y en familias trabajando en equipo con la escuela porque sienten que ésta quiere ayudar a su hijo. Este proceso acaba revirtiendo en un aumento del rendimiento escolar.

¿Cómo acompañar al tutor para que acompañe a su alumno? Hay formación que se imparte en las escuelas para dar herramientas desde la realidad del aula, es decir, factible y compaginable con los horarios y con tener veintitantos alumnos. Y lo más fundamental, una continuidad a esta formación para que  los tutores, al salir del taller, tengan objetivos mensuales, creen una comunidad de aprendizaje a disposición de la escuela para todos los compañeros, para que  puedan ir compartiendo la aplicación de las estrategias: como va, dudas que se presentan en la ejecución, en un alumno, con un diagnóstico concreto, cómo trabajar el objetivo que tenemos para todos (un alumno con Síndrome de Asperger y queremos trabajar la socialización del grupo clase ¿cómo lo hago con él?), la situación personal y particular de un alumno (sus padres se van a separar ¿cómo le puedo acompañar en este momento?)…

El acompañamiento es para todos los alumnos y sin dejar de prestar atención a la diversidad personal y en los aprendizajes.

Para acompañar al alumno hay que hacerlo desde sus fortalezas, corresponsabilizándole, teniendo presente su emocionalidad y que él sea consciente de ella, y consiguiendo la implicación, no la “delegación” de la familia.

En el próximo post propondré un ejercicio para lograr más sentimiento de equipo en el aula, encontrar las fortalezas de cada quien, aumentar el autoestima… la Lista  Blanca.

Nuevo rol en educación: el orientador tutorial

Actualmente existe mucha inquietud social por el rendimiento escolar de nuestros alumnos, muchas estadísticas,  comparativas con otros sistemas educativos,… El rendimiento y el alumno está siendo el centro de atención,  pero ¿y el tutor?

 

¿Nos hemos centrado en esta figura y la importancia de su rol? ¿Se le dan suficientes recursos y apoyos para que pueda desarrollar su rol? ¿No es hora de que nos centremos más en el tutor, responsable de muchos alumnos,  y  le facilitemos su trabajo con más recursos? ¿No  es hora de implicar a la familia en el  aprendizaje de sus hijos y trabajar en equipo? ¿No sería la respuesta a estas preguntas el primer paso para un aumento del rendimiento escolar?

 

Creo que en educación debería incorporarse el rol del orientador tutorial. La persona que acompaña al tutor para que a su vez pueda acompañar a sus alumnos, que le ayuda a construir su perfil como tutor,  que facilita estrategias  para aplicar en el aula, desde su realidad, para conseguir familias y alumnos más implicados en el proceso  de aprendizaje.

 

El orientador tutorial tiene  un perfil personal y profesional creativo, es conocedor de la realidad de los claustros de las escuelas, la realidad de las familias, las dificultades de aprendizaje y de las altas capacidades. Tiene formación a nivel psicopedagógico y de coaching.

 

El orientador tutorial es un vehículo para reforzar las competencias personales y educadoras de los profesores para así, aumentar el rendimiento escolar, mantener al profesorado motivado, teniendo a las  familias más implicadas y trabajando en equipo con la escuela.

 

Es hora de pensar en el acompañamiento activo al tutor para acompañar a sus alumnos a nivel personal  y, por lo tanto, consiguiendo que éstos se impliquen más en sus aprendizajes.

 

Pienso que nos centramos mucho en los alumnos (soportes en el aula, adaptaciones, planes individualizados (PI), nivel de aprendizaje respecto otras escuelas, informe PISA, etc.) y la formación continua profesional que reciben los tutores y que cada año han de hacer.  Pero ¿y el tutor como  persona “eje” de todo el grupo?

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